Cómo la nutrición puede convertirse en tu aliada en el tratamiento
Por Geraldine Perret – Experta en Nutrición Oncológica
Un diagnóstico que cambia tu vida… y tu relación con la comida
Recibir un diagnóstico de cáncer es un golpe que sacude cada aspecto de tu vida. Entre exámenes, tratamientos y emociones, aparece una pregunta que escucho casi a diario:
“Doctora… tengo cáncer, ¿y ahora qué como?”
No se trata solo de comida. Es el deseo de encontrar estabilidad en medio de la incertidumbre, mantener fuerzas y sentir que hay algo que sí puedes controlar.
Lo que dice la evidencia
La ciencia es clara: la nutrición no es un complemento opcional, es parte activa del tratamiento.
Prevalencia: Entre el 19% y el 73% de los pacientes oncológicos sufren algún grado de desnutrición (Arends et al., Clin Nutr, 2021*).
Impacto: La pérdida de masa muscular, incluso con peso estable, compromete la tolerancia a la terapia y retrasa la recuperación.
Beneficio: Un abordaje nutricional temprano y personalizado reduce complicaciones, acorta hospitalizaciones y mejora la calidad de vida (Muscaritoli et al., J Cachexia Sarcopenia Muscle, 2021*).
Supervivencia: La atención nutricional adecuada puede aumentar la supervivencia hasta en un 30% (ESPEN, 2023).
Más que restricciones: personalización
La nutrición oncológica no es una lista de prohibiciones. Es un plan a tu medida, diseñado según:
Tu diagnóstico y tratamiento.
Tu estado nutricional y composición corporal.
Tus síntomas y tolerancias.
Tu historia y cultura alimentaria.
No existen “dietas universales” para el cáncer. Existe tu dieta: única, flexible y adaptada.
Mitos que debemos dejar atrás
Ningún alimento cura el cáncer por sí solo.
Ninguno lo provoca por sí mismo.
Las dietas extremas pueden debilitarte y poner en riesgo tu tratamiento.
La clave es el equilibrio, la seguridad y la evidencia.
Tips prácticos: cómo alimentarte desde hoy
Incluye proteína en cada comida
Huevos, pescado, legumbres, carnes magras, lácteos o bebidas fortificadas. Ayudan a conservar la masa muscular.Hidrátate aunque no tengas sed
Agua, infusiones suaves, caldos claros. Evita bebidas azucaradas o energéticas sin supervisión.Aprovecha los momentos de mejor apetito
Si desayunas con más hambre, haz de esa comida la más completa del día.Adapta texturas y temperaturas
Para mucositis o dolor, prefiere preparaciones blandas, tibias o frías, y evita irritantes.No te automediques con suplementos
Algunos pueden interferir con el tratamiento. Consulta siempre antes de tomarlos.Escucha a tu cuerpo y busca apoyo
Los síntomas cambian. Tu plan alimentario debe ajustarse junto con ellos.
Mi mensaje para ti
«En cada consulta confirmo que la nutrición es más que nutrientes: es cuidado, es acompañamiento, es escuchar y adaptarse a lo que necesitas hoy. Comer bien durante el tratamiento no es un lujo, es parte de tu terapia. No estás solo/a en este camino: cada plato, cada bocado, es un paso hacia más fuerza, más calidad de vida y más esperanza.»
💬 Agenda tu evaluación nutricional oncológica y descubre cómo tu alimentación puede convertirse en tu mejor aliada.
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